Mi camino en el deporte

Por Oscar Saucedo Pintor.

23244306_1945937888987282_2385963481746195283_nAyer platicaba con mi hijo y vi que se sentía muy contento por haber corrido en su primera carrera larga en un campo abierto, con lodo, monte y un par de riachuelos. Fue una carrera de convivencia y luego de terminar mi recorrido, pude acompañarlo en su trayecto en donde iba acompañado con uno de sus amigos, al final del grupo. Ricardo se veía feliz al explorar cada desafío de la ruta y en su plática revivió entre carcajadas cuando se quedó sin su tenis unos metros antes de la llegada. Yo luego resalté cómo los compañeros del equipo le daban la bienvenida a la meta entre aplausos y vivas de alegría. Vi su cara de satisfacción y le pregunté en qué parte de su habitación colgaría esa medalla; el lugar estaba listo junto a otras más pero esta en un sitio más alto…

A punto de colocarla se detuvo y me preguntó:

  • “Papá. ¿Tú nunca has quedado en último lugar en una carrera?”

  • ­Si hijo. Le contesté. El próximo mes cumpliré 25 años de mi primer carrera y esa vez quedé en último lugar.

  • Entonces estamos iguales, me dijo sonriendo. Y apenas disipando su sonrisa abrió los ojos y continuó con admiración. “Y entonces ¿cómo le hiciste porque ahora en casi todas las carreras ganas un premio?”

  • Ese día me propuse que iba a entrenar para estar entre los primeros lugares de la siguiente carrera.

  • ¿Y ganaste?

  • No. Quedé en el lugar 13 y premiaban 10, pero como yo iba de otro municipio, los organizadores dijeron que también premiarían a los tres primeros corredores foráneos, así que me dieron un trofeo.Unos meses, le dije.Así es hijo, le respondí, y tú siendo un niño de 9 años ya puedes disfrutar de que lograste todo el recorrido y que corriste con tus amigos de entrenamiento.

  • Y tardaste mucho para ganar ese trofeo, me preguntó.

  • Unos meses, le dije.22448381_887236481444224_5146266863613543107_n

Ricardo colgó su medalla y practicando las matemáticas me dijo: “Entonces si hace 24 años, es que tenías 16 años. ¡Ya casi eras un adulto, papi!”

Así es hijo, le respondí, y tú siendo un niño de 9 años ya puedes disfrutar de que lograste todo el recorrido y que corriste con tus amigos de entrenamiento.

Yo no esperaba que esta carrera fuera competitiva para él, no esta vez, no a esta edad. Defiendo la idea de que el deporte amateur, y más el deporte infantil debe ser algo lúdico, que se disfrute tanto la carrera como la llegada y también los entrenamientos.

Incluso, idealmente las carreras de más de 5 km se reservan para adolescentes y mayores, y no son muy recomendables para niños de menos de 10 años, ya que pueden traer lesiones o el prematuro abandono del deporte.

En este momento de mi vida deportiva tengo una frase:    Y es que me presento a la justa con el ánimo de dar mi mejor esfuerzo y sabiendo que me respalda mi preparación, el ímpetu y la mentalidad, pero todo debe ir en 22448480_887236504777555_4961953941067220807_nconjunto, no sólo para buscar ganar, sino para disfrutar de esa carrera.

Para mi hijo la experiencia resulta en explorar un lugar nuevo, conocer que su límite físico está más allá de lo que había experimentado, manejar su energía con la soltura de su sonrisa y carcajadas; compartir con sus amigos el recorrido y las emociones, perder el cansancio entre las crónicas de sus personajes de caricatura y regresar renovado para enfrentar un montículo y un riachuelo. Si se le exige concentración llegará el agotamiento, si se le deja avanzar, su energía mana con su alegría y se transforma en motivación y paso sólido durante kilómetros, durante días y semanas de entrenamiento.

Hace 24 años, cuando yo recibí aquél trofeo fue algo muy especial, en una carrera nocturna, con recorrido ondulado y piso empedrado, yo sólo conocía a dos personas y únicamente traía dinero para regresar en autobús. Regresé a la casa con un trofeo pequeño que no tenía una mano y supe que lo donó uno de los organizadores del evento cuando vio que algunos adolescente foráneos habíamos llegado invitados por nuestros amigos del lugar, entonces sacó esos tres trofeos de su casa, escribió con marcador “Carrera de Charcas S. L. P.” y los repartió a los primeros lugares.

Yo había disfrutado tanto la experiencia, que recibir ese premio adicional significó la cereza del pastel.

Estaba dando mis primeros pasos en la senda del deporte que me acompañaría en mi vida adulta.

Años más tarde llegó mi etapa de entrenamiento formal, el cual he disfrutado mucho y me atrevo a decir que quiero continuar ya sea que participe o no de forma competitiva, después de todo estoy convencido que esa es sólo una etapa intermedia dentro de la vida deportiva. 23031691_1945937878987283_7193371380173585273_n

Mi hijo me preguntó si aún conservo aquél pequeño trofeo y luego recordó que ya le había contado que se perdió en una mudanza. Entonces le dije que parte de el si lo conservo como algo especial, en una vitrina de motivación personal, junto a las porras y aplausos de cuando llegué en último lugar y con el deseo de mejorar para la siguiente carrera, ahí puedo darle lustre algunos días de entrenamiento que se vuelven especiales.

Oscar Saucedo Pintor

Autor: Oscar Saucedo Pintor

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