El corredor longevo

Por Oscar Saucedo Pintor

¿Hasta qué edad podré seguir corriendo? ¿Llegará el día en que me despida de este deporte que me ha acompañado por casi 25 años? ¿Cuándo tendré que apartarme de las rutas, los parajes y el correr con el viento? ¿Cuál será el momento de mi última carrera?

14681777_1399119080117820_5557921231317199651_nRecuerdo la primera vez que subía a un podio. La premiación fue la misma tarde de la carrera, y aún estaba dolorido, pero feliz, acompañado por mi entrenador Arturo Alba. Antes de recibir mi premio vi que galardonaron a los atletas master, entre ellos al señor Domingo Salas y al entrañable “Rochita” que habían llegado antes que yo. Me tomó varias temporadas alcanzarlos y cuando lo logré (siendo ya amigo de algunos atletas master) me hacía algunas de las las preguntas con que inicié este artículo. Y ahora, al ser yo un atleta master, me resultan más vigentes que nunca.

Uno de los deportes más longevos es precisamente el atletismo, y lo digo abarcando tanto el nivel profesional como el amateur que son dos polos completamente diferentes. Quiero en este artículo señalar que aunque admiro proezas de grandes master como Andrés Espinoza que a los 40 años corrió un maratón en 2h08’46’’ y fue record mundial de la categoría, el descomunal 32’15’’ en 10000mts del español Sergio Fernández a los 55 años, o el sorprendente maratón que corrió en Toronto el Hindú Fauja Singh en 5h40’ a los 92 años de edad. Sin embargo, en esta ocasión, me referiré al nivel que personalmente conozco, el amateur, el del corredor que, como es mi caso, estamos ligeramente arriba del término medio.

A lo largo de estos casi 25 años que tengo como corredor, he podido vivir el atletismo en un amplio espectro, desde sus caídas y frustraciones por lesiones, entrenamientos fallidos, carreras con amargos resultados, hasta logros personales que se han reflejado en reconocimiento, premios y satisfacciones; he disfrutado de recorridos y parajes inaccesibles para el sedentario e incluso para algunos otros deportistas. Me he 21ace05e446e7541b6fc7c03fbf5a1fcpuesto al límite en lo físico y en lo mental, tanto en la competencia como en el entrenamiento, y por supuesto, en la recuperación de lesiones. Y cabe decirlo, es la actividad que más tiempo he disfrutado y mejores dividendos ha traído a mi calidad de vida.

 

Se puede decir que el corredor master entra en una etapa diferente, que le permite valorar la experiencia que progresivamente ha adquirido y con ello puede entrenar, y competir, de manera más consciente, en algunos casos más reflexiva, y disfruta aspectos diferentes. Puede ver sus fortalezas actuales (en algunos casos ya distintas a las de cuando era más joven) y trabajar de manera más específica la manera de sacarles provecho y/o de superar sus debilidades, actuando con base en ese autoconocimiento.

En lo personal, ahora puedo elegir distancias, rutas y carreras en las que considero rendir mejor y tener menos riesgos, o bien darme el lujo de tomar un reto con la confianza de saber que es algo muy propio, la búsqueda de un triunfo personal, la satisfacción de un andar íntimo, sin la presión de cuando era novato, ni la ansiedad de superar mis mejores marcas. La competencia me genera menos estrés y por supuesto, menos temor al fracaso.

 

El corredor master puede (y de hecho necesita) planear mejor su calendario de carreras, entrenamientos y recuperación, y por supuesto, dosificarlo. Se disminuyen los errores en ese aspecto, que en etapas tempranas suelen ser fuente de muchas lesiones o incluso abandono del deporte. Por ejemplo, la revista Sports and healt, en su edición Panameña, en febrero 2017 recomienda que en los niños se priorice la técnica y adherencia deportiva y que las distancias máximas recomendables para competir son de 2 a 3 km para niños de 8 y 9 años y de 4 km en niños de 11; también señala que a los 17 años se alcanza el 95% del desarrollo de la capacidad de velocidad y que el 100% se consigue alrededor de los 23 años, tendiendo este a bajar desde los 25 y en algunos casos, los 30 años de edad. Afirmaciones que si bien tienen cierta relatividad, dan una buena base y buscan evitar extremos como el del llamado “niño prodigio del maratón” cuyo caso se dio a conocer en 2006: el Hindú Buddhia Simages (1)ingh que a los 4 años de edad había corrido varios maratones y un ultramaratón de 65 km en poco más de 7 horas, con graves consecuencias a su salud y la intervención de la corte internacional de derechos humanos para sancionar a su padrastro, quien también fue su “manager y entrenador”.

El atleta master en general ha llegado a su máximo nivel técnico, por lo que puede concentrarse en mejorar el aspecto táctico de su carrera y tener cuidado con la dosificación de su entrenamiento. Como señala Josep Costa, colaborador de la revista Runner’s World “la disminución del rendimiento es paulatina, no llega “de repente” y se pueden cuidar diversos aspectos para mantenerse lo más cerca posible del mejor desempeño”. Luego añade: “empecé el atletismo alrededor de los 40 años de edad y desde aproximadamente los 45, me di cuenta que, teniendo un entrenamiento similar, cada temporada subía mi marca de medio maratón en aproximadamente un minuto”. Cabe señalar que Josep Costa tiene una mejor marca de 1h20’51’’ en los 21 km y que su último medio maratón lo corrió a los 65 años en 2h00’51’’.

 

En general se puede decir que el atleta master se encuentra en un proceso en el que requiere cambiar su modo de entrenamiento y su manera de afrontar la competición, pues lo que ha perdido en potencia lo ha logrado en ritmo, lo que ha bajado en ímpetu lo adquiere de templanza y táctica.

qkim-collinsPor ello, en mi caso personal, puedo seguir disfrutando de las rutas y las carreras, ajustando mis recorridos a un nivel necesario y disfrutable, sin la presión que era buscar las mejores marcas y con la confianza de vivir lo que declaró Kim Collins (el portentoso atleta que a los 40 años corrió 100 mts en 9.93s): “La clave de hacer atletismo durante tanto tiempo es que el cuerpo recuerda todo”.

Ser master no es sinónimo de lesiones, ni mucho menos de retiro, sino de encontrar un nuevo balance en el entrenamiento, el descanso, la alimentación y la diversión de lo cual hablaré en un siguiente artículo.

Por ahora continuaré en este camino, contento de que mi última carrera aún no ha llegado.

 

Oscar Saucedo Pintor

Autor: Oscar Saucedo Pintor

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