Corro, luego existo

Por Enrique Benavente Espinosa.

Es muy notorio como en los últimos añDiapositiva2os se ha incrementado considerablemente el número de personas que corren, las vemos en los parques, las avenidas, con algunos de nuestros conocidos que empezaron hacerlo recientemente, pero paradojicamente a muy pocos de ellos podríamos llamarlos verdaderos corredores.

¿Cuándo podemos decir que alguien es un corredor?

Algunos podrían decir que alguien que lleva ya cierto tiempo corriendo ya es un corredor, si este planteamiento es correcto entonces la persona que lleva un año corriendo regularmente ya lo seria aunque no le guste hacerlo. Lo hace porque su doctor se lo recomendó después de que salieron muy altos sus niveles triglicéridos y de colesterol pero esta persona no es, ni se siente un corredor, corre por que tiene que hacerlo, porque es bueno para él, al igual que comer balanceadamente o dejar de fumar.

Otros pudieran pensar que te conviertes en corredor cuando tienes las facultades innatas para serlo, por ejemplo los kenianos pudiéramos pensar que son corredores por naturaleza, pero entonces aquellas personas que no tienen las habilidades y cualidades genéticas innatas nunca podrían ser corredores, por lo tanto podríamos decir que el tener cualidades extraordinarias para alguna actividad no hace que dicha actividad se convertirá en tu pasión, a lo mucho favorece que así sea pero no lo determina.

Otro ejemplo de alguien que no es una verdadera corredora, es la joven ama de casa, que corre 3 veces por semana, que ocasionalmente participa en algunas carreras los domingos porqué ha visto que sus amigas han obtenido resultados favorables en su peso y figura, pero que igual podría hacer ciclismo, Pilates o cualquier otra actividad que le ofreciera los mismos beneficios estéticos.

Otro clásico ejemplo y muy fácil de confundir con un corredor es el del joven ejecutivo que se propuso correr un maratón para agregarlo a su currículo por que hablara muy bien de sí mismo, como una persona que alcanza sus objetivos, disciplinado y exitoso pero apenas cruzan la meta ya están pensando en su siguiente reto, conquistar una cumbre, una carrera de bicicleta de montaña, hacer un triatlón, etc. Suele confundirse fácilmente porque debido a su dedicación obtienen buenos resultados y en algunos casos marcas que probablemente muchos verdaderos corredores jamás alcanzaran.Diapositiva1

Algunos de los más lejanos de ser corredores son aquellos entre los 40 y 50 años que por cierto a mí en lo personal me causan mucha risa cuando los veo, que empiezan a correr por que quieren encontrar su segundo aire, se compran todo el equipo que el encargado de la tienda especializada les indica que necesitan al menos para parecer corredores (bajo la premisa para SER primero tienes que PARECER)así que salen de la tienda llenos de bolsas, con los tenis más caros, un par de calcetas de compresión, un reloj que le mide la distancia recorrida, calorías, ritmo cardiaco y hasta da la hora, una gorra, lentes y para rematar un cinturón donde puedes colocar botellitas de agua, que al verlos correr en el parque son muy difíciles de pasar inadvertidos, por cierto parece que a las carreras ellos van más a demostrar su nivel adquisitivo que su nivel de rendimiento deportivo, pero esto será tema en otra ocasión.

Así podría escribir sobre muchos ejemplos de personas que corren sin ser corredores, algunos por salud, otras por reto, otras por moda, otras para adquirir condición para otro deporte, otras por convivir, etc. En muchos casos la verdad sea dicha lo hacen bastante bien, con buenos tiempos, pero desde mi punto de vista y creo que aquí si cabe la expresión están a kilómetros de distancia de ser verdaderos corredores.

Personalmente cerca de 2 años participe en algunos triatlones digamos con un desempeño medianamente aceptable, pero nunca me considere un triatleta, porque la filosofía y los sentimientos del triatleta son muy diferentes a los del corredor, a lo mucho fui un corredor que experimento lo que es el triatlón y seguramente un triatleta de verdad pensó o dijo de mi algo como “mira otro que corre que cree que ya es triatleta”.

Entonces querido lector se preguntara ¿Qué hace a alguien ser un verdadero corredor si el correr por sí solo no lo convierte en uno? la respuesta en mi opinión es muy simple y es cuando correr deja de ser una actividad y se convierte en una parte de nosotros.

Arturo Alba mi entrenador por 18 años y amigo (espero por muchos más) en el invierno del 97 nos mandó hacer a los miembros de su equipo llamado entonces psicología chuzos ahora Psicoatletic unas playeras con la leyenda10338311_1436122163302193_5462650601615623045_n: “correr no es algo que hago, es algo que soy”.

Esta sencilla frase me marco profundamente, la hice mía para los años venideros, la adopte como una filosofía, no sé de donde la saco mi entrenador, no sé si se la pirateo, invento, o si la distorsiono de alguna otra frase con otra actividad, pero hoy sin duda me sirve para expresar cuando te conviertes en corredor y tengo claro que es en ese momento que simplemente sabes que correr es algo que eres, puede ser al mes o al año de correr regularmente, con facultades atléticas o siendo un verdadero tronco, puede ser a tus 18 años teniendo todas tus facultades físicas a tope o a los 50 cuando las facultades están en franco declive, conozco personas que empezaron a esta edad y ahora son verdaderos corredores, claro que sus marcas no son nada para p10156140_1436122096635533_4394358695874656803_nresumir, pero viven y sienten la pasión por correr.

Cuando haces tuya esta frase se puede decir que eres legitimo corredor o corredora, cuando te emocionas al pensar en tu próxima competencia, haces lo que está a tu alcance para tener un buen desempeño, no puedes dormir la noche anterior a ella y una vez que la terminas pasas días pensando en todo lo que pudiste hacer diferente para mejorar tu tiempo y estás dispuesto hacerlo para la siguiente.

Eres un verdadero corredor cuando no importa si tu indumentaria para correr se reduce a un short, una playera que te dieron alguna carrera en la que participaste, un reloj que apenas tiene cronometro y un par de tenis que si bien son muy cómodos hace muchos kilómetros que debieron de dejar de estar en circulación por su tan notorio desgaste, pero lo que si te importa es vencerte a ti mismo y mejorar tu tiempos.

Al corredor de verdad no le importa si su complexión física no se parece en nada a la de un corredor y sí mucho a luchador enmascarado, cuando lo que si te importa es salir a correr, sin importar el lugar, el clima, la hora, solo quieres hacerlo con la ilusión de ser mejor que ayer.

Cuando alcanzas este nivel de compromiso como corredor serio, un día que no corras que no esté programado por que así lo amerita (por ejemplo yo un día a la semana regularmente descanso) hace que te sientas incomodo, que tú día parezca distinto, incompleto, que sientas que sin duda a tu día le faltó algo.

Por eso escogí la frase “Corro, luego existo” como título de esta sección frase distorsionada del filósofo francés Rene Descartes “Pienso, Luego existo”, porque va dedicada a todas esas personas que sienten que existen al correr o mejor dicho se sienten v10177907_1436122089968867_1945915672685060983_nivos cuando están corriendo.

Enrique Benavente

Autor: Enrique Benavente

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